Grandma Wilson’s Pumpkin Porch

A la abuela Wilson le encantaba cocinar durante las fiestas.

Y, en cuanto entrabas en la casa, lo sabías.

Podía haber calabaza, especias de calabaza, tartas horneándose y todos esos aromas que llenan una cocina cuando una familia está a punto de reunirse alrededor de la mesa.

La abuela venía de una familia numerosa. Entre la suya y la de mi abuelo, una mesa pequeña de postres prácticamente no existía.

Una sola tarta nunca era suficiente.

Había dos o tres tipos de tartas, postres de gelatina y cualquier otra cosa que hubiera llegado a la mesa ese año. Ver a la abuela prepararlo todo era parte de las fiestas.

Por qué elegimos el pastel de calabaza

Cuando llegó el momento de crear una fragancia de calabaza en honor a la abuela, la decisión fue más difícil de lo que esperaba.

En Wilson & Wick™ intentamos crear fragancias que no tengan que desaparecer cuando termina una temporada. Queremos que puedas disfrutarlas porque te gustan, no porque el calendario marque octubre, noviembre o diciembre.

Con la calabaza, eso era complicado.

Las especias de calabaza nos hacen pensar inmediatamente en las fiestas. Pero para mí el pastel de calabaza es algo diferente.

Un buen pastel merece celebrarse durante todo el año.

Podría disfrutar una porción después de una cena festiva, pero también sería igual de feliz comiéndola un martes cualquiera, sin ninguna celebración a la vista.

Por eso decidimos inspirarnos en el pastel de calabaza.

Los pequeños detalles que lo hacían suyo

Con los años, también vi cambiar la forma en que la abuela preparaba los postres de las fiestas.

Poco a poco empezó a hacer menos tartas caseras. Con el tiempo, algunas las compraba ya preparadas.

Pero incluso entonces, la abuela siempre encontraba la manera de añadirles algo.

Un pequeño detalle que hacía que una tarta comprada se sintiera menos como algo salido de una tienda y más como algo hecho en su cocina.

Y quizá de eso trata realmente esta fragancia.

No solamente de la calabaza.

Ni solamente de las fiestas.

Se trata de aquella mesa de postres donde siempre parecía caber una tarta más. De una cocina llena de aromas familiares. De ver a alguien a quien quieres preparar algo para la familia, año tras año, y darte cuenta más adelante de cuánto significaban esos momentos cotidianos.

Cada vela tiene una historia™

Grandma Wilson’s Pumpkin Porch es nuestra manera de conservar un pedacito de aquella cocina.

Y cuando sientas su aroma, quizá no sea la abuela Wilson a quien recuerdes.

Tal vez recuerdes a tu propia abuela. A tu mamá. A tu papá. A una tía que siempre llevaba el postre. O aquella tarta que aparecía en todas las reuniones familiares sin que nadie tuviera que pedirla.

Porque a veces una tarta es mucho más que un postre.

A veces forma parte de nuestros recuerdos del hogar.


Fiestas y momentos para disfrutarla

Esta historia comienza alrededor de una mesa festiva, pero no tiene por qué quedarse allí. Grandma Wilson’s Pumpkin Porch acompaña cenas de Acción de Gracias, reuniones navideñas, tardes de otoño, postres de domingo, visitas familiares o cualquier noche en la que quieras que tu casa se sienta cálida y familiar.

Para nosotros, el pastel de calabaza no es solo un postre de fiesta. Vale la pena disfrutarlo siempre que el recuerdo nos lo pida.


Conoce la vela de su hijo

Continúa la historia familiar con Marvin’s Peach Cobbler, inspirada en el hijo de la abuela Wilson, Marvin Jr., y en los recuerdos del pastel de durazno, las fogatas y la familia.

Lee la historia de Marvin’s Peach Cobbler →

Cada vela tiene una historia™.